
Nuestra historia
Una empresa nacida para dar valor a la llama y a las familias que la crían.


El origen
«Yo soy llamera»
AWANA nace de una historia personal. Nuestra fundadora, Alcira Lozano, se crió en una comunidad minera de los Chichas, donde su familia tenía llamas, ovejas y cabras.
Al salir bachiller, su abuela quiso heredarle el rebaño. Un día de julio la mandaron a pastear: el viento anunciaba nieve en el Chorolque, las ovejas se amontonaban y las cabras huían. Sentada al abrigo de un arbusto, con el frío en la cara, se hizo una promesa: estudiar y volver al campo, pero en otras condiciones.
Se formó como trabajadora social y dedicó su trabajo al desarrollo rural. Años después volvió a Tupiza con una convicción: es el mercado el que debe impulsar la producción, y la fibra de llama podía abrirlo.
Su oficio es apoyar a la gente, y eso marcó a la empresa. Conoció de cerca un sector donde al intermediario no le importa si al productor le va bien. AWANA se pensó al revés: como un proyecto social antes que lucrativo, donde la rentabilidad no se consigue a costa de quien cría la llama.
«Yo no soy empresaria, soy aprendiz de empresaria. No hice una empresa para ganar mucha plata, sino una empresa con visión social.»
El camino
Del rebaño al taller
- 01
La promesa
Una tarde de viento y nieve, pastoreando el rebaño de su abuela, decide estudiar para volver al campo en otras condiciones.
- 02
Camélidos en cuatro países
Como trabajadora social participa en el diseño de un proyecto internacional de camélidos para Bolivia, Perú, Chile y Argentina.
- 03
Estudiar la fibra
Analiza la fibra de llama desde el norte de La Paz hasta Catamarca, en Argentina, para saber dónde están las más finas.
- 04
Tecnología para la llama
Llegan a Tupiza máquinas descerdadoras fabricadas especialmente para trabajar la fibra de llama.
- 05
Tejer juntos
Se organiza a los llameros para esquilar, algo que nunca se había hecho, y luego a las mujeres para tejer. Nace AWANA.
Por qué la llama
El recurso de Bolivia
La llama es el gran recurso natural de Bolivia. Darle valor a su fibra es llevar al mundo un producto con identidad propia y sostener a las familias que la crían.
3 M
Llamas en Bolivia
Bolivia tiene alrededor de tres millones de llamas, la mayor población del mundo. La mayor parte vive en Potosí.
100 %
Identidad boliviana
Criada, esquilada, hilada y tejida en Bolivia. Cada prenda de fibra de llama lleva el nombre del país a donde vaya.
500+
Familias criadoras
En el altiplano el clima y la altura casi no permiten sembrar: la llama es el sustento. Dar valor a su fibra es dar ingresos a quienes la crían.

Cultura
La llama es sagrada
En los Andes la llama está unida a la Pachamama y a la cultura minera: es la ofrenda que se entrega a la tierra y al Tío de la mina para pedir bendiciones.
En el campo ninguna llama se sacrifica sin un ritual. Nosotros elegimos trabajar con su fibra: la llama se esquila y vuelve a su rebaño.
Investigación e innovación
Una fibra noble, estudiada a fondo
Antes de vender un solo ovillo, investigamos. Lo que tenemos en Tupiza es, sobre todo, un laboratorio para el desarrollo de la fibra de llama.

- 01
La fibra del sur
Estudiamos la fibra de llama de distintas regiones. La de las llamas del sur, de Sud Lípez hacia la Argentina, es la más fina.
- 02
Clasificación propia
Desarrollamos nuestras propias técnicas de clasificación y selección, pensadas para la fibra de llama.
- 03
Descerdado
Contamos con máquinas descerdadoras fabricadas especialmente para la llama: separan las cerdas gruesas y dejan una fibra que no pica.
- 04
Abriga sin pesar
La fibra de llama es hueca por dentro: por eso es térmica y ligera, y resiste la formación de bolitas.
Propósito
Misión y visión
Nuestra misión
Brindar a nuestros clientes hilados, tejidos y artesanías de alta calidad elaborados con finas fibras de llama, satisfaciendo sus necesidades a través de la innovación, el trabajo colaborativo y el compromiso social con las comunidades productoras.
Nuestra visión
Ser la empresa líder y referente en la comercialización de fibra de llama y productos artesanales, reconocida por su marca, calidad y valor en el mercado nacional e internacional, impulsando el desarrollo sostenible y el bienestar de nuestros colaboradores y socios.
Nuestros valores
Lo que sostiene cada hilo
- 01
Tradición
Preservamos las técnicas ancestrales del tejido andino.
- 02
Comunidad
Trabajamos de la mano con criadores, artesanas y familias de la región.
- 03
Sostenibilidad
Fibras naturales y procesos responsables con la tierra.
- 04
Calidad
Excelencia en cada fibra, cada hilo y cada prenda.
Impacto social
Tejiendo historias con propósito
En AWANA cada hilo y cada producto tienen un propósito social profundo. Nos enorgullece trabajar de la mano con diferentes actores de nuestra comunidad, transformando vidas a través de la producción artesanal y sostenible.

5
asociaciones de criadores
Trabajo con criadores de camélidos
Colaboramos con cinco asociaciones de criadores de llamas, que representan a más de quinientas familias. Garantizamos la calidad de la fibra desde su origen y aseguramos un desarrollo productivo y comercial competitivo para las comunidades criadoras.

100+
mujeres tejedoras
Colaboración con artesanas y cooperativas
Nuestra producción artesanal es posible gracias a una red de talentosas artesanas. Trabajamos con diez centros artesanales que agrupan a más de cien mujeres tejedoras, fomentando la economía local y preservando las técnicas ancestrales de tejido.

87
personas en programas de inclusión
Programas de inclusión social
Una asociación de siete personas con discapacidad se encarga de la producción de tarjetas y telares manuales. Además, un programa de reinserción social con setenta varones y diez mujeres del centro de rehabilitación «Corazón de Jesús» de Tupiza participa en los acabados y en la producción de empaques.

